Que la publicidad impactante es la más ‘rompedora’ es algo que está fuera de toda discusión. Pero esta vez Larios ha querido dar un paso más y sorprender a todo aquel que acceda a sus oficinas – incluyendo a sus empleados – encargándonos un proyecto «QUE SE SALE».
Con motivo del lanzamiento de la nueva botella de Larios, la compañía nos encargó esta pieza tan peculiar. Una botella gigante de tres metros de alto y uno de ancho – hecha de porexpan y recubierta de fibra.

Pero la idea de la compañía era más compleja. Cuando las oficinas estaban cerradas, con el fin de que los empleados se sorprendieran la mañana siguiente, los operarios de Grupo Zon accedieron al edificio e instalaron el cuerpo de la botella en la planta baja. En la planta superior colocaron el cuello restante y crearon los efectos de rotura del suelo mediante unas láminas de moqueta.
El resultado es el siguiente. Una idea rompedora y que sin duda dejó impresionados a los trabajadores de Larios la mañana siguiente.
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